Un Mensaje a la Conciencia - 31 oct 2009

>> sábado, 31 de octubre de 2009

 

VENENO EN EL LUGAR MENOS PENSADO
por Carlos Rey

La misa se estaba celebrando como de costumbre en la tranquila y pequeña iglesia de la aldea italiana de Pattada, Cerdeña. Estaba oficiando la ceremonia el sacerdote Giuseppe Mura, de treinta y nueve años de edad. El sacerdote, hombre tranquilo y pacífico, sin enemigo alguno, levantó la copa con el vino de la comunión. Los fieles agacharon la cabeza, y el sacerdote bebió un trago.

Con un rictus de dolor en el rostro, el clérigo dejó caer el cáliz, se agarró con ambas manos el estómago y rodó por el suelo. Alguien había puesto veneno en el vino. Lo llevaron de inmediato al hospital y, tras un apropiado tratamiento, quedó fuera de peligro. Nadie pudo explicarse la razón del atentado, salvo que dos sacerdotes anteriores a Mura habían recibido amenazas de muerte.

Lo cierto es que la ponzoña fatal puede esconderse en el lugar menos pensado. Una copa de vino que se bebe entre amigos, una taza de té que se recibe de una persona conocida, un cigarrillo que se fuma sin aprensión, un vaso de leche con el aspecto más inocente del mundo, una sabrosa porción de pizza: todos estos pueden esconder el arsénico homicida, la estricnina fatal.

Lo que le ocurrió al padre Mura nos lleva a reflexionar sobre muchas otras cosas que también parecen muy inocentes y sin embargo encierran peligro de muerte. El pecado mortal suele estar envuelto en sedas perfumadas o en grandes billetes de banco o en una sonrisa nacarada y cautivadora.

El diablo sabe endulzar sus tentaciones. Nunca presenta de entrada el amargor horrible del cianuro o el ácido prúsico. Cuando viene a tentarnos, esconde la ponzoña, ya sea en una fiesta juvenil, o en un paseo en yate por el mar a la luz de la luna, o en una cena con la secretaria en un restaurante de lujo cuando la esposa ha salido de viaje. ¡La muerte puede ocultarse en las ocasiones menos pensadas!

¿Cómo podemos contrarrestar estos atentados sutiles de Satanás, el enemigo de nuestra alma? El apóstol Pablo tiene la respuesta. En su carta a los efesios él dice que para poder hacer frente a esas artimañas del diablo debemos ponernos toda la armadura de Dios. Esa armadura está compuesta del cinturón de la verdad, la coraza de justicia, el escudo de la fe, el casco de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios.1

La salvación la compró Jesucristo al morir en la cruz por nosotros. Nos ponemos simbólicamente ese casco cuando reconocemos a Cristo como nuestro Salvador y le entregamos el control de nuestra vida. Armados, además, con la verdad, la justicia, la fe y su Santa Palabra, «cuando llegue el día malo», afirma San Pablo, podremos «resistir hasta el fin con firmeza».2 ¡Así nos inmunizamos contra todo veneno del diablo!


1 Ef 6:11‑17
2 Ef 6:13

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Un Mensaje a la Conciencia - 30 oct 2009

>> viernes, 30 de octubre de 2009


«TENÍA A MI HIJO EN MIS BRAZOS, Y MI ESPOSO ME GOLPEÓ»
por Carlos Rey

En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:

«Tengo seis años de casada, una niña de cinco años y un niño de dos. Desde el primer año de matrimonio, mi esposo me ha golpeado por cualquier razón. Una vez lo hizo estando yo embarazada.

»Ya hemos hablado muchas veces de eso. Siempre me dice que va a cambiar, pero vuelve a lo mismo, y siempre mis hijos tienen que ver esto. He pensado dejarlo e irme con los niños, pero él siempre me convence de que va a cambiar. A raíz de esto, siento que ya no lo amo. Ya no quiero estar con él. No sé qué me pasa. Tal vez esto sea fruto de las agresiones que he recibido de su parte.

»Aun estamos juntos, pero nada ha cambiado. La última vez tenía a mi hijo en mis brazos, y me golpeó. Nuevamente prometió cambiar; pero me da miedo que la próxima vez ocurra algo peor. ¿Qué debo hacer?»

Este es el consejo que le dimos:

«Estimada amiga:

»¡Escogimos su caso esta semana porque su vida corre peligro! Ya no hay tiempo para que usted siga pensando en lo que debe hacer. ¡Es urgente que actúe ahora mismo! Tome a sus hijos y aléjese de ese hombre que ha demostrado una y otra vez que representa un peligro para usted y para ellos. ¡Hágalo hoy! No sabemos qué leyes rigen en su país, pero si es posible, obtenga una orden judicial que prohíba que su esposo se le acerque....

»Luego de explicarnos que ya no siente amor por su esposo, usted nos dijo: "No sé qué me pasa." ¡Lo cierto es que a usted no le pasa nada! Dios les da a los seres humanos, y hasta a los animales, el instinto de conservación. Lo que usted siente es ese instinto. Y ese instinto le está gritando: "¡Yo no quiero seguir siendo lastimada! ¡Quiero protegerme y proteger a mis hijos indefensos! ¡Este hombre es peligroso!"...

»Estamos seguros de que este consejo la preocupará en cuanto al futuro y a lo que les sucederá a usted y a sus hijos sin su esposo. ¿Ha oído la historia verídica del joven David, que salió a pelear contra el gigante Goliat? Todos los demás tenían miedo de enfrentarse a Goliat, pero David le dijo: "Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina, pero yo vengo a ti en el nombre del Señor Todopoderoso..."1 David no temía lo que fuera a ocurrir porque tenía una relación personal con Dios y sabía que Dios pelearía en su defensa.

»¿Tiene usted una relación personal con Dios? ¿Le ha pedido en oración que su Hijo Jesucristo entre a vivir en su corazón y sea su Salvador? De hacerlo así, Él no sólo salvará su alma del pecado, sino también la acompañará y peleará en su defensa en todos los momentos difíciles que le esperan. [Dios] quiere ser su mejor amigo, Aquel en quien puede confiar cuando se siente sola o tiene miedo. Quiere darle sabiduría para afrontar las difíciles decisiones que tiene por delante. Él le dará la ayuda y la fuerza necesarias para enfrentarse a los gigantes de su vida.

»Le deseamos paz y seguridad,

»Linda y Carlos Rey.»

El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo pulsar el enlace en www.conciencia.net que dice: «Caso de la semana», y luego el enlace que dice: «Caso 51».


1 1S 17:45


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Un Mensaje a la Conciencia - 29 oct 2009

>> jueves, 29 de octubre de 2009

 

SOFOCADA POR SU PROPIO COLCHÓN
por el Hermano Pablo

Juliana Biedermann, anciana de setenta y ocho años de Colonia, Alemania, se sentó feliz en su nueva cama. Era una cama mullida, suave, tibia, a la que el fabricante le había añadido un suave perfume de maderas.

Juliana se puso a jugar sobre su nueva cama como una chiquilla. Vivía sola en su apartamento. Era un apartamento moderno, con esas camas plegadizas que se empotran en la pared para dejar más espacio durante el día.

Mientras la anciana probaba varias veces la suavidad del colchón, el mecanismo de la cama se accionó espontáneamente y, levantándose, atrapó a la anciana dentro del hueco. Comenzó así una pesadilla para doña Juliana que duró cabalmente tres días y tres noches.

La pobre mujer permaneció en aquel encierro hasta que al fin los vecinos alertaron a la policía y los bomberos acudieron a librarla. «Nadie oía mis gritos —dijo llorando—; mi propio colchón me sofocaba.»

Los colchones sirven para dormir, y son muy cómodos. Pero conviene tenerlos debajo del cuerpo, no encima. Porque aquello que fue creado para la comodidad, el placer y el descanso puede convertirse en algo sofocante y aun mortal si se le da un uso totalmente impropio.

Así pasa con todas las cosas que el hombre ha creado para su bienestar y beneficio. Usadas como se debe, dándoles el uso para el que fueron diseñadas, las cosas generalmente funcionan bien. Son de utilidad y provecho. Pero usadas en otra forma pueden ser hasta mortales.

Una cuerda gruesa puede ser muy buena para tender la ropa o halar un auto, pero mala si se le hace un nudo corredizo y se la ajusta al cuello. Una hojita de acero filosa puede ser muy buena para afeitarse, pero mala si se la desliza sobre las venas de la muñeca.

Lo mismo puede decirse de otra infinidad de cosas, tales como el amor. Usado como manda Dios, y para lo que fue diseñado, es maravilloso. El amor es una fuente de felicidad, de bienestar, de salud física y mental, y de progreso moral y espiritual. Pero si se usa mal este genial invento de Dios, el amor de hombre y mujer se transforma en fuente de vicio, maldad, pecado y muerte. ¿Cómo aprender a usar el amor, supremo don, siempre como Dios manda? Por medio de Cristo, Señor, Salvador, Maestro y Santificador de nuestra vida.

 

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Un Mensaje a la Conciencia - 28 oct 2009

>> miércoles, 28 de octubre de 2009


UNIDOS AL FIN
por el Hermano Pablo

Las puertas de la sala de emergencia se abrieron de par en par. Una camilla conducida por enfermeros pasó rápidamente. Traían a un hombre de sesenta y un años de edad, llamado Clarence, víctima de un ataque cardíaco. Pero los esfuerzos de los médicos fueron vanos. Clarence murió media hora después.

Acababan de quitar de la sala a Clarence cuando volvieron a abrirse rápidamente las puertas. Esta vez traían en la camilla a otro hombre, de cincuenta y seis años, llamado Charles, también víctima de un ataque cardíaco. De nuevo los esfuerzos de los médicos fueron vanos. Charles murió a la media hora.

En la morgue del hospital los cuerpos de Clarence Atton y Charles Atton yacían uno junto al otro, fríos, inmóviles, silentes. Clarence y Charles eran hermanos que habían estado enemistados durante veinticinco años. No se habían hablado ni una sola vez en ese lapso de tiempo. Los dos murieron el mismo día, casi a la misma hora, de un ataque cardíaco. Y la súbita muerte no les dio tiempo para reconciliarse.

He aquí un caso patético. Los dos hermanos tuvieron una vez una contienda. Se enemistaron seriamente. Ninguno de los dos quiso nunca dar su brazo a torcer. Alimentaron su resentimiento, sin deseos de perdón, durante veinticinco años.

En sólo dos ocasiones cambiaron unas breves palabras: en el funeral de la madre de ambos, y en el funeral de una hermana. Vivían en la misma ciudad: Boston, Estados Unidos. Pero nunca mostraron la voluntad de reconciliarse. Cuando al fin estuvieron uno junto al otro, ya estaban en la morgue, separados para siempre.

¿Cuánto tiempo vamos a esperar nosotros para reconciliarnos con nuestro hermano o nuestra hermana, con nuestro esposo o nuestra esposa, o con cualquiera con quien estamos enemistados? ¿Un día? ¿Un mes? ¿Un año? ¿O esperaremos hasta el día de la muerte, cuando la puerta se haya cerrado para siempre?

La obstinación es uno de los pecados más absurdos del ser humano. Nos herimos a nosotros mismos. Arruinamos nuestra propia vida. Destruimos nuestro propio ser, y todo por el orgullo que no nos deja decir: «Perdóname.»

Lo triste de esta obstinación es que el que sufre es el que no perdona. El que no perdona lleva una vida solitaria. El que no perdona no conoce la paz. El que no perdona sólo conoce amargura. El que no perdona no puede ni perdonarse a sí mismo. Y lo peor de todo es que el que no perdona no puede encontrar el perdón de Dios.

La oración más conocida de todos, el Padrenuestro, dice: «Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores» (Mateo 6:12). Es como decir; «Perdóname, Señor, de la misma manera en que yo perdono.» Y si nosotros, en obstinación, no perdonamos, no podemos obtener el perdón de Dios.

Cristo nos mostró el camino al reconciliarnos con Dios. Perdonemos nosotros, para vivir en paz y para disfrutar del perdón de Dios.


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Un Mensaje a la Conciencia - 27 oct 2009

>> martes, 27 de octubre de 2009

«LA MAFIA DE LAS ABUELITAS»
por el Hermano Pablo

Eran dieciocho mujeres. Mujeres ancianas, de cabello blanco. Mujeres que tenían el porte y el semblante de personas honestas, dignas, aplomadas en lo moral y maduras en lo espiritual. Dieciocho mujeres que iban y venían entre California y otros estados, como quien pasea de lo más desaprensivamente.

Sin embargo, formaban una mafia, «la mafia de las abuelitas», como la llamaron los diarios. Esas ancianas se dedicaban al tráfico de drogas. Y llegaron a acumular una fortuna calculada en veinticinco millones de dólares. Cuando por fin cayeron presas, fue motivo de gran asombro para todos los vecinos y conocidos.

Las blancas cabezas y los serenos semblantes presentaban un agudo contraste con el trabajo que realizaban. «Eran todas mujeres respetables en su comunidad —comentó el jefe de la policía de Los Ángeles—. Pero uno nunca termina de desengañarse de la gente.»

Siempre se ha supuesto que los años, las arrugas y las canas traen consigo la sabiduría. En los años de nuestra juventud se nos concede que hagamos travesuras y locuras, y que violemos normas y leyes. Pero al llegar los años de la senectud, se supone que debemos calmarnos y entrar en una vida reposada, sabia y serena. Aquellas ancianas hicieron todo lo contrario.

Todas ellas, con más de sesenta años de edad y ya abuelas, en lugar de ponerse a tejer conjuntos para sus nietos, como toda abuela normal, entraron en el negocio del narcotráfico. Y escudadas en su edad, su porte, su semblante y su buen nombre, cometieron un delito que las leyes penan severamente.

Es que los años y las canas no compran la sabiduría por sí solos. La vejez no es necesariamente, de por sí, la edad de la bondad, la justicia y la sabiduría. La verdad es que el ser humano puede ser tan malo a los ochenta años como lo fue a los veinte, los treinta o los cincuenta. El corazón no se cambia por sí solo. Carece de fuerza suficiente para ello. Nadie se autorregenera por más que se lo proponga o lo desee. Quien cambia al individuo, a cualquier edad, es Cristo. Y sólo Cristo puede tomar a un pecador, ya sea adolescente, joven, adulto o anciano, y transformarlo por completo.

¡No es posible exagerar la importancia de entregarle nuestra vida y nuestro corazón a Cristo cuanto antes en la vida! «Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que lleguen los días malos», dice la Biblia (Eclesiastés 12:1). Hoy mismo, antes que pase más tiempo, démosle nuestra vida a Cristo.

 

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Un Mensaje a la Conciencia - 26 oct 2009

>> lunes, 26 de octubre de 2009

26 oct 09

LA VIOLENTA MUERTE DE COAZINHO
por el Hermano Pablo

Una multitud encolerizada, con furia compuesta de frustración, abandono, pobreza y ansias de desquite, perseguía a Coazinho. Coazinho, muchacho de diecisiete años, de los arrabales de Río de Janeiro, a su vez corría procurando salvar su vida. Pero lo alcanzaron.

La turba furiosa lo ató a un árbol, le clavó dos hierros en el vientre, puso un cartucho de dinamita entre los hierros y prendió fuego a la mecha. Así fue como Coazinho, apenas un muchachón con historia de robos, asaltos, muertes y violaciones, murió de un modo violento. Esa es una de las muertes más violentas que le puede ocurrir a un hombre: morir dinamitado.

He aquí una historia triste, producida por una sociedad triste, en medio de una época y mundo que poco sabe de alegrías. Coazinho, cuyo verdadero nombre se desconoce, nació y fue criado en medio de la misma violencia que lo mató.

Hijo de una mujer de mala vida que lo dio a luz en un prostíbulo, Coazinho no conoció padre, ni madre, ni hogar, ni escuela ni iglesia. Se crió como pudo, recibiendo golpes, insultos, malos tratos y desprecios. No conoció más escuela que la calle, más iglesia que la taberna, más hogar que el orfanato.

No bien había llegado a la adolescencia cuando salió a vivir por su cuenta. Y vivió rodeado de la violencia y el delito, sumido en la furia y el resentimiento. Falto de educación formal y moral, los bajos instintos del hombre hicieron presa permanente de él.

Un día en que le robó la cartera a un hombre, colmó la copa de sus maldades, según juzgaron los vecinos. Así que lo persiguieron, lo alcanzaron, lo ataron a un árbol y lo dinamitaron por la mitad. A juicio de ellos, una vida que nunca había conocido más que la violencia debía terminar en forma violenta.

Es fácil comentar el caso y emitir palabras cargadas de sentimiento. ¡Pobre Coazinho! ¿Por qué tuvo que terminar de ese modo? Si hubiera sido hijo de la mayoría de nosotros, habría sido otro su destino.

La violencia que tanto perjudica a los niños y a los adolescentes no se encuentra sólo en las calles, en las tabernas, en las casas de vicio. Puede hallarse también en hogares respetables. Por eso mismo nos conviene invitar a Cristo a vivir en nuestro hogar hoy mismo. Porque sólo Cristo puede librarnos de la violencia que marca a los Coazinhos.

 

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Un Mensaje a la Conciencia - 24 oct 2009

>> sábado, 24 de octubre de 2009


LO MEJOR Y LO PEOR DEL MUNDO
por Carlos Rey

Había una vez un hombre rico que tenía un esclavo muy sabio. Cierto día el hombre envió a su esclavo al mercado para que le comprara la mejor comida que encontrara, ya que tenía varios amigos invitados a comer y quería ofrecerles algo apetitoso. Así que el esclavo fue al mercado y compró lengua, y al volver a casa, la preparó lo mejor que pudo.

Cuando el amo le preguntó a su esclavo por qué había comprado lengua, el esclavo le dijo:

—Porque la lengua es lo mejor del mundo: con la lengua alabamos a los dioses, con la lengua cantamos las glorias de la patria, con la lengua le declaramos amor a la mujer amada, y con la lengua le brindamos consejo al mejor amigo.

El amo, reconociendo la sabiduría de su esclavo, le respondió:

—Está bien, pero mañana me traerás lo peor que encuentres en el mercado.

Al día siguiente, el esclavo volvió otra vez con lengua.

—¿Por qué has vuelto a traer lengua? —le preguntó el amo—. ¿No decías ayer que es lo mejor del mundo? ¡Yo te pedí que me trajeras lo peor!

—Es que, sin duda alguna, Señor —contestó el esclavo—, la lengua es también lo peor del mundo, porque con ella mentimos, con ella calumniamos, con ella blasfemamos de los dioses, con ella juramos en falso, y con ella insultamos al prójimo.

Esta fábula, atribuida al legendario Esopo, encierra una gran lección. La verdad es que la lengua en sí no es ni buena ni mala; es simplemente el instrumento con que se expresa el corazón. En realidad, es el corazón lo que es malo o bueno. La lengua no hace más que obedecerle. Por eso dijo Jesucristo que «de lo que abunda en el corazón habla la boca».1

De modo que podemos emplear la lengua para hacer el bien o para hacer el mal. El sabio Salomón lo resume en los siguientes proverbios: «Los labios del justo destilan bondad; de la boca del malvado brota perversidad»; «En la lengua hay poder de vida y muerte»: «Fuente de vida es la boca del justo, pero la boca del malvado encubre violencia»; «La lengua que brinda consuelo es árbol de vida; la lengua insidiosa deprime el espíritu»; «El charlatán hiere con la lengua como con una espada, pero la lengua del sabio brinda alivio»; «Con la boca el impío destruye a su prójimo»; «los labios del sabio son su propia protección».2

¡Qué bueno sería que, al igual que Salomón, le pidiéramos a Dios sabiduría por sobre todas las cosas,3 y que, al igual que David su padre, le pidiéramos a Dios que creara en nosotros un corazón limpio!4 De hacerlo así, nuestra lengua, cual fuente de vida, no haría más que destilar bondad y brindar consuelo y alivio.



1 Lc 6:45
2 Pr 10:32; 18:21; 10:11; 15:4; 12:18; 11:9; 14:3
3 2Cr 1:7‑12
4 Sal 51:10



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Un Mensaje a la Conciencia - 23 oct 2009

>> viernes, 23 de octubre de 2009

23 oct 09

DECISIONES Y CONSECUENCIAS
por el Hermano Pablo

¿Su nombre? María Isabel Flores. ¿Su edad? Treinta años. ¿Su ciudad? México, D.F. ¿La fecha del suceso? Un viernes en la noche, del mes de septiembre. María Isabel Flores, llena de hondas amarguras por decepciones de amor, y perdido todo el deseo de vivir, determinó que ese viernes se eliminaría de la tierra de los vivientes.

Lo había pensado bien. Lo haría de una manera fácil, barata, silenciosa e indolora. «Moriré yo sola  —había indicado—, tranquila, sin molestar a nadie y sin que nadie me llore.» Y en la noche escogida, en el momento preciso, abrió la llave del gas y se acostó a dormir. Pero como a las cuatro de la mañana, por alguna razón inexplicable, hubo una horrible explosión. El vapor letal estalló espontáneamente y la conflagración que se produjo fue pavorosa.

La mujer semi-desnuda, junto con otros muchos inquilinos, salió corriendo a la calle. Allí tuvo que contemplar las consecuencias de su decisión. Nadie murió, pero veintidós apartamentos quedaron en ruinas, y cien personas, sin hogar. De ahí que a María Isabel la echaran en la cárcel, desde donde comenzaría a gestionar su proceso jurídico.

Podemos tomar ciertas decisiones, pero una vez que las llevamos a cabo, no tenemos ningún control sobre sus consecuencias. No hay nada en este mundo, absolutamente nada, que podamos hacer que no tenga consecuencias. Esa es una ley ineludible. El código universal de Dios lo establece en estos términos: «Cada uno cosecha lo que siembra» (Gálatas 6:7).

Es muy interesante y a la vez irónico que aun cuando no creamos que hay una ley moral absoluta que rige en este mundo, y aun cuando no aceptemos la existencia de Dios, el creador de esa ley, de todos modos seguimos sufriendo las consecuencias de la infracción de esas leyes que decimos que no existen.

¿Cuándo hemos de abrir los ojos y de salir de nuestro cascarón de orgullo, egoísmo y arrogancia para reconocer que sí hay un Dios que tarde o temprano nos pedirá cuentas de todo lo que hayamos hecho?

Sí hay un Dios, y su amor y su compasión son incomparables. Es más, así como la infracción de sus leyes morales trae consecuencias destructivas, también la obediencia a ellas trae consecuencias gratas. No batallemos más contra nuestra conciencia. Descubramos la libertad que nos trae el someternos a Dios. Digamos con todo nuestro ser: «Señor, entra hoy en mi corazón y sé Tú mi dueño.» Ese acto solemne, realizado con toda sinceridad, nos traerá la paz que tanto necesitamos. Clamemos a Dios hoy mismo.

 

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Un Mensaje a la Conciencia - 22 oct 2009

>> jueves, 22 de octubre de 2009

22 oct 09

«ÉL NO SABE DE MI AMOR POR ÉL»
por Carlos Rey

En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:

«Tengo veintiocho años y me he enamorado de un hombre de cuarenta y cinco. Mi amor por él es limpio y puro. Sé que él también me ama, pero estoy segura de que nunca se atreverá a decírmelo. Él no sabe de mi amor por él....

»Es muy respetuoso... pero es alcohólico.... ¿Qué me aconseja[n]?»

Este es el consejo que le dimos:

«Estimada amiga:

»Nos alegra que usted nos haya pedido consejo. Esto nos indica que sus emociones están librando una lucha contra su capacidad de razonar, y que usted no sabe a qué hacerle caso....

»Gracias a Dios, usted nos ha pedido consejo antes de tomar una decisión equivocada. Ese acto sencillo puede ahorrarle años de sufrimiento y de graves consecuencias... a no ser que usted decida no hacer caso a lo que le aconsejamos, se deje llevar por sus emociones y se arriesgue a ver qué resultará....

»El factor... más determinante que [tiene en su contra el hombre mayor del que nos ha contado] es el alcoholismo. ¿Cree usted que el amor que siente por él bastaría para hacer que él dejara de beber? Si lo cree, entonces ¡bienvenida al grupo de millones de mujeres que se sienten angustiadas todos los días de su vida por haber pensado lo mismo! Si usted supiera los casos de las mujeres que nos cuentan que viven con hombres que malgastan todos sus ingresos bebiendo alcohol, con el temor de que el esposo borracho vuelva a agredirlas esa noche, y muy arrepentidas por la forma en que ese vicio del esposo ha repercutido en la vida de los hijos, usted entonces reconocería lo peligrosa que sería una relación con ese hombre.

»Sea sensata y deje de considerar una relación con él. Ponga a un lado sus sentimientos, por muy puros y limpios que sean, y dese cuenta de que ese no es el hombre que le conviene. Póngale fin a toda actividad que la ponga en contacto con él. Usted seguramente cree que puede seguir siendo amiga de él, aun sin ningún vínculo emocional, pero esa es una mentira muy peligrosa para estársela creyendo. En su lugar, busque otras actividades en las que pueda llegar a conocer a hombres de su misma edad. Sabemos que no será fácil, pero le aseguramos que será mucho mejor que seguir por el camino inseguro en que anda ahora.

»El apóstol Pablo dijo: "No se emborrachen con vino, que lleva al desenfreno."1 La palabra "desenfreno" es un término general que describe todo tipo de conducta inmoral. Este principio que enseña San Pablo supone cómo el emborracharse lleva al vicioso a hacer toda suerte de fechorías. Los alcohólicos culpan de su conducta inmoral al alcohol que los impulsó a hacer lo que hicieron; pero ¿es ese el comportamiento que desea usted en su hogar? ¿Es ese el ejemplo que quiere para sus hijos?...

»Si usted sigue nuestro consejo y se mantiene alejada de [ese hombre], con el tiempo le resultará más fácil.

»No se deje llevar por sus emociones. ¡No son dignas de confianza!

»Linda y Carlos Rey.»

El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se pulsa el enlace que dice: «Caso 50» dentro del enlace en www.conciencia.net que dice: «Caso de la semana».


1 Ef 5:18


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Un Mensaje a la Conciencia - 21 oct 2009

>> miércoles, 21 de octubre de 2009

21 oct 09

¿IZQUIERDISTA O DERECHISTA?
por el Hermano Pablo

Habían nacido en la antigua Yugoslavia. Él, Bosko Breckic, era serbio y cristiano. Ella, Almira Ismic, era croata y musulmana. Las diferencias políticas, raciales, culturales y religiosas hacían imposible que ellos se hicieran amigos. Pero como el amor no discrimina, aunque eran de bandos contrarios y ambos tuvieron que chocar contra prejuicios de familiares, se conocieron, se enamoraron y se juraron amor eterno. Porque el amor es así.

No obstante, la situación política en la tierra del Danubio había deteriorado horriblemente, y en uno de los tantos tiroteos que se desataron en esa región convulsionada, Bosko Breckic y Almira Ismic se encontraron entre dos fuegos, y murieron abrazados. Así es la hostilidad, y así es el amor.

Con frecuencia flotan sobre las miasmas de la guerra y la violencia un aroma de amor y romance. Y siempre puede escribirse un poema franco e inocente donde el odio racial y la saña religiosa han vertido su furor.

¿Por qué tiene que haber tanto odio, tanto rencor y tanta matanza en el mundo? Hay rasgos de amor que resaltan aun en medio de la guerra. ¿Por qué tienen que ser manchados con sangre producida por bombas y ametralladoras?

A pesar de las diferencias entre Bosko y Almira, el amor entre ellos fue más fuerte que todas ellas. Si se les hubiera preguntado: «¿Qué vale más, los prejuicios raciales o el amor?», la respuesta categórica habría sido: «el amor».

Aun los seres más malvados y crueles del mundo tienen vestigios de amor. ¿A qué se debe, entonces, que esa virtud que Dios le dio a la humanidad se convierta en odio brutal que finalmente estalla en guerras mundiales? Por alguna razón inexplicable preferimos destruirnos a nosotros mismos, dando lugar al odio en vez del amor.

Fue en Honduras, en una rueda de prensa, donde se me preguntó si yo era izquierdista o derechista. «Por favor —les pedí—, no me encasillen así. Si soy izquierdista, debo odiar a todo derechista. Y si soy derechista, debo odiar a todo izquierdista. Y yo no quiero odiar a nadie.

»Hay una tercera postura que ustedes no están tomando en cuenta —les dije—. Es el cristianismo puro, auténtico y bíblico, el cristianismo en que Cristo es Señor absoluto de la vida. Esa postura no contempla el odio.»

No nos sigamos destruyendo. Cristo quiere darnos un nuevo corazón. Él producirá en nosotros una revolución interna total. Dejémoslo entrar.


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Un Mensaje a la Conciencia - 20 oct 2009

>> martes, 20 de octubre de 2009

20 oct 09


«BRILLE HERMOSA LA PAZ»
por Carlos Rey

(70 Aniversario de la Aprobación de la Letra Oficial del Himno Nacional de Nicaragua)

(Himno cantado por Carlos Rey en audio y en video)

En las últimas décadas del siglo dieciocho, el misionero franciscano Ernesto o Anselmo Castinove, oriundo de Toledo, España, acostumbraba cantar un salmo religioso al comienzo y al final de las enseñanzas de la fe cristiana a los indígenas de Sutiaba, en las cercanías de León, Nicaragua. Aquel canto litúrgico que enseñaba el fraile fue transmitiéndose de generación en generación, generalizándose a tal grado que, para la fecha de proclamación de la Independencia de Centroamérica en 1821, el pueblo nicaragüense lo entonaba tanto en las actividades religiosas como en las políticas.

En 1876, 1893 y 1910 los gobiernos nicaragüenses respectivos introdujeron su propio Himno Nacional oficial con letra, siendo la música del último la misma del salmo litúrgico de Castinove. El 9 de diciembre de 1918, el Ministerio de la Guerra convocó a un concurso para cambiar la letra del Himno Nacional, estipulando que debía constar de dos cuartetos que trataran únicamente sobre la paz y el trabajo. El jurado calificador premió por unanimidad la letra «Salve a ti, Nicaragua» del poeta Salomón Ibarra Mayorga, quien participó de forma anónima con el seudónimo de Rómulo.

Pero no fue sino hasta el 20 de octubre de 1939 que, por decreto del gobierno, se reconoció y se aprobó oficialmente aquella letra del himno que, veintiún años antes, el Maestro Luis Abraham Delgadillo Rivas había cantado por primera vez en el Ministerio de la Guerra con otros dos profesores que junto con él habían formado parte del tribunal que aceptó la adaptación de la letra a la música, y que él luego había cambiado de tonalidad para que pudiera ser cantado por los niños.1

He aquí el Himno Nacional de Nicaragua como se canta hoy:

¡Salve a ti, Nicaragua! En tu suelo
ya no ruge la voz del cañón,
//ni se tiñe con sangre de hermanos
tu glorioso pendón bicolor//.
Brille hermosa la paz en tu cielo,
nada empañe tu gloria inmortal,
que el trabajo es tu digno laurel
y el honor //es tu enseña triunfal//.

Quiera Dios que el pueblo nicaragüense, tal como lo quiso su Ministerio de la Guerra, siempre busque la paz, sobre todo la paz interior que nos da Jesucristo, el Príncipe de paz de las enseñanzas de la fe cristiana que han recibido desde el siglo dieciocho.2



1 «Historia de los Himnos Nacionales de Nicaragua», Estrella de Nicaragua, 1-13 septiembre 2008 <http://www.estrelladenicaragua.com/386‑EDICION/ 386‑historiasimbolospatrios.html> En línea 6 mayo 2009; Wikipedia, s.v. «Salve a ti» <http://es.wikipedia.org/wiki/Salve_a_ti> En línea 6 mayo 2009; «Salomón Ibarra: el eterno regreso», La Prensa, 2 septiembre 2000 <http://www.laprensa.com.ni/archivo/2000/septiembre/02/ literaria/ensayos/ensayos‑20000902‑03.html> En línea 29 diciembre 2008; «El Himno Nacional» <http://www.mined.gob.ni/emblemas7.php> En línea 29 diciembre 2008.
2 Jn 14:27; Is 9:6


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Un Mensaje a la Conciencia - 19 oct 2009

>> lunes, 19 de octubre de 2009

19 oct 09

LA MANÍA DEL SUICIDIO
por el Hermano Pablo

La mañana estaba fresca y hermosa: el cielo muy azul, los pájaros cantando, y grupos de chiquillos alegres caminando hacia la escuela. Entre ellos estaba Jackie Johnson, una niñita de seis años de edad.

Tenían que cruzar la vía del tren, en la ciudad de Diana, estado de Florida, así que todos los chicos cruzaron los rieles, excepto Jackie. Ella se quedó quieta, parada entre los rieles como hipnotizada. Alguien la escuchó decir: «Quiero ser ángel para ir a estar con mi mamá» escasos momentos antes que el tren llegó al cruce y arrolló a la chiquilla, dándole muerte instantánea.

«Es la suicida más joven en la historia del estado», anunciaron los diarios. ¡Increíble el caso de esta bella criatura de apenas seis años de edad!

¿Qué pudo haber ocurrido en la vida de esta niñita para que tomara esa determinación tan drástica? Es todo un caso trágico.

Su madre había muerto de cáncer inoperable, y Jackie la había visto sufrir. El dolor del cáncer había sido insoportable y la pobre madre, sin nadie más en la casa que su hijita Jackie, había volcado sobre ella la gravedad de su sufrimiento.

Un día Jackie la escuchó decir: «Me voy al cielo, a estar con los ángeles.» Y Jackie, en su inocencia, pensó que si ella se volvía ángel, seguiría viviendo junto a su mamá.

La niñita se había dado cuenta de que algunos morían al cruzar la vía férrea, y tomó su decisión: «Me pararé en los rieles y dejaré que el tren me arrolle. En un instante me convertiré en ángel.» Insólito razonamiento en una niña de apenas seis años de edad.

Ya se está viviendo la manía del suicidio. La idea de la auto-eliminación, cuando los problemas de la vida se hacen demasiado grandes, la tiene mucha gente. Hasta la televisión reproduce el mismo cuadro.

No es extraño que los niños también piensen en el suicidio. El aumento pavoroso en los suicidios juveniles revela el abaratamiento de la vida humana y el desplome de la fe en Dios. Nos estamos perdiendo y no sabemos qué hacer.

Pero ninguna persona que pone su confianza en Cristo considera el suicidio una opción viable. Con Cristo en nuestro corazón, nos libramos de esa clase de temores. Él desea darnos su cuidado pastoral. Con Él nos sentimos consolados y fortalecidos. Con Él la vida se hace soportable. Con Él siempre hay un amigo a nuestro lado. Con Él estamos eternamente seguros.


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Un Mensaje a la Conciencia - 17 oct 2009

>> viernes, 16 de octubre de 2009



17 oct 09




«DOS CARTAS EXTRAORDINARIAS»
                               por Carlos Rey


(Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza)

            Rut fue a su buzón de correo y encontró una sola carta. Antes de abrirla, notó que no tenía ningún sello postal sino sólo su nombre y dirección. La carta decía: «Querida Rut: Voy a estar en tu barrio el sábado por la tarde y quisiera verte. Con amor eterno, Jesucristo.»
            Las manos le temblaban mientras ponía la carta en la mesa. «¿Por qué deseará Dios visitarme si no soy nadie especial? Y no tengo nada que ofrecerle.» Recordó su despensa vacía y pensó: «Debo ir al supermercado y comprar algo para la cena.»
            Rut tomó su cartera en la que tenía apenas cinco billetes, se puso el abrigo y salió corriendo. Compró un pan francés, media libra de jamón de pavo y una botella de leche. Se quedó con sólo doce centavos hasta el lunes. Pero se sentía satisfecha.
            De vuelta a casa con su modesta compra bajo el brazo, escuchó una voz que le decía:
            Señorita, por favor, ¿puede ayudarnos?
            Rut había estado tan absorta en sus planes para la cena que no había notado dos figuras acurrucadas en la acera: un hombre y una mujer, ambos vestidos de andrajos.
            Mire, señorita insistió el hombre, no tengo trabajo, y mi esposa y yo hemos estado viviendo en la calle. Estamos muertos de frío y de hambre. Si usted nos pudiera ayudar, se lo agradeceríamos mucho.
            Rut los miró. Estaban sucios y apestaban. Si de veras querían trabajar, ya hubieran conseguido algún empleo.
            Señor, me gustaría ayudarlos, pero yo también soy pobre. No tengo más que un poco de pan y jamón. Es lo que pensaba darle de comer a un invitado especial que viene a cenar conmigo esta noche.
            Comprendo. Gracias de todos modos.
            El hombre tomó del brazo a la mujer, y los dos se perdieron en el callejón. Al ver que se alejaban, Rut se sintió muy afligida.
            ¡Señor, espere!
            La pareja se detuvo, mientras ella se les acercaba corriendo.
            ¿Por qué no toman esta comida? Puedo servirle otra cosa a mi invitado.
            ¡Que Dios se lo pague! exclamó la mujer, agradecida, visiblemente temblando de frío.
            Rut se quitó el abrigo y le dijo:
            Yo tengo otro abrigo en casa; ¿por qué no se pone éste?
            En el camino a la casa Rut estaba sonriendo a pesar de que ya no tenía su abrigo ni la comida que había comprado. Pero al acercarse a su puerta se puso a pensar en que ya no tenía nada que ofrecerle al Señor, y se sintió desanimada.
            Cuando metió la llave en la cerradura, notó que había otro sobre en el buzón. «Qué raro pensó. El cartero nunca viene dos veces el mismo día.» Intrigada, tomó el sobre y lo abrió: «Querida Rut decía: Fue muy agradable verte de nuevo. Gracias por la comida y gracias también por el hermoso abrigo. Con amor eterno, Jesucristo.»1


1
Mt 10:42; 25:34-46





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Un Mensaje a la Conciencia - 16 oct 2009

16 oct 09

CÓMO SALIR DEL «CUARTO DE DESECHO»
por Carlos Rey

(Víspera del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza)

Carolina María de Jesús nació en 1914 en Sacramento, Brasil, ciudad del estado de Minas Gerais en la que vivió hasta su adolescencia. Por ser bisnieta de esclavos, se crió en un hogar pobre, pero la señora que empleaba a su madre como lavandera costeó sus estudios durante dos años en el Colegio Allan Kardec. En la década de 1920 no se contemplaba la posibilidad de que las niñas aprendieran a leer y a escribir, sobre todo las niñas negras en las zonas rurales de Brasil. Pero ella sobresalió, aprovechando al máximo esos dos años de educación formal, y desarrolló una pasión extraordinaria por la lectura.

Cuando la joven Carolina emigró a la ciudad de São Paulo, consiguió trabajo como empleada doméstica, pero lo perdió después de quedar embarazada con el primero de sus tres hijos. Esto la obligó a ganarse la vida a duras penas en la favela Canindé de São Paulo. Allí recogía y luego vendía pedazos de cartón y otra basura para tener con qué vestir y darles de comer a sus hijos. El 15 de julio de 1955 comenzó a escribir un diario de su vida sobre pedazos de papel que encontraba en la basura y luego cosía para formar cuadernos. Esa composición, que concluyó el 31 de diciembre de 1959, habría de cambiar su vida.

En 1958 un reportero joven, Audálio Dantas, descubrió a Carolina y su diario, y le gustó tanto que hizo los arreglos para que se publicara. Primero publicó algunos fragmentos del diario en su periódico, y luego, en agosto de 1960, lo publicó completo bajo el título Quarto de Despejo, es decir, Cuarto de Desecho. Los diez mil ejemplares de la primera edición del libro se agotaron en una sola semana, y llegó a ser el mayor éxito de ventas en la historia de Brasil. Posteriormente el libro se tradujo a trece idiomas y se vendió en toda América y Europa.

¡Qué triste será sentirse como un desecho de la sociedad en uno de los barrios más pobres de nuestras metrópolis, ya sea en una favela de Brasil, una colonia proletaria de México o una villa miseria de Argentina! Lamentablemente hay muchos pobres y desposeídos que están pasando verdaderas penurias como las que describe gráficamente Carolina María de Jesús, y que, al igual que ella, sienten que no son más que desecho de la sociedad en que viven. Pero más lamentable aún es que no comprendan la magnitud de lo que hizo por nosotros Jesucristo, el Hijo de Dios. San Pablo lo explica en estos términos: Siendo rico, Cristo se hizo pobre por causa de nosotros, para que mediante su pobreza nosotros llegáramos a ser ricos.1 Pues siendo por naturaleza Dios, Cristo se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de hombre y de siervo, al extremo de morir en una cruz por nosotros, para que algún día podamos vivir como vecinos suyos en nuestra propia mansión en el cielo,2 que es el vecindario más deseable del universo.


1 2Co 8:9
2 Fil 2:5‑8; Jn 14:2‑3

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Un Mensaje a la Conciencia - 15 oct 2009

>> jueves, 15 de octubre de 2009

15 oct 09

«QUIERO LO MEJOR PARA MI HIJO»
por Carlos Rey

En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:

«Hace dos años empecé mi noviazgo con un muchacho de mi escuela. Mis papás no lo aprobaron, pero aun así yo seguí con él a escondidas. El último año él se enoja demasiado y se desquita conmigo.... Hace dos meses y medio, me enteré de que estoy embarazada de él. Cuando le conté, se puso mal: no quería que tuviera al bebé....

»Mis papás ya saben de esto y me apoyan. Mi novio se quiere casar conmigo, pero me siento insegura de casarme por su manera de tratarme. A veces siento que me maltrata psicológicamente.... Aparte me siento muy mal porque le fallé a mis papás, y no sé si Dios perdone estos errores de mi vida que son muy grandes. Siento un peso en mis hombros muy grande, pero quiero lo mejor para mi hijo.

»¿Qué [debo] hacer: casarme, vivir con mis papás?... ¡Por favor, ayúdenme!»

Este es el consejo que le dimos:

«Estimada amiga:

»Reconocemos que usted se encuentra en una situación difícil y que necesita tomar algunas decisiones cuanto antes. Sin embargo, no permita que esa situación la lleve a tomar una decisión que lamentará el resto de su vida.

»Por lo general, al niño le conviene tener a una madre y a un padre en el hogar. Pero cuando uno de los dos es emocionalmente inestable, tal como usted ha descrito a su novio, es muchísimo mejor que usted y su bebé no se conviertan en prisioneros de sus arranques de ira y de la posible violencia que pudiera resultar a medida que se intensifica su enojo....

»Su corazón le dice una cosa, pero su cerebro le dice otra diferente. Su corazón le dice que usted ama a su novio, pero su cerebro comprende cómo los arranques de ira de su novio la afectan a usted y afectan la relación que tienen ustedes dos, y le susurra al oído que en la vida que llevaría con él habría constantes ataques de furia y posible violencia. Eso no es lo que usted quiere para su criatura ni para usted tampoco.

»Usted tiene la gran bendición de tener padres que están dispuestos a ayudarla y que están en condiciones de hacerlo. A pesar de que usted optó por hacer caso omiso de sus consejos, ellos ahora quieren olvidar el pasado y solamente les interesa el bienestar suyo y el del nieto o de la nieta que viene en camino. Así es el perdón que también ofrece Dios.

»Dios nos ha dado pautas para nuestro propio bien que se encuentran en la Biblia. Pero a menudo no tomamos en cuenta esas pautas, así como usted no tomó en cuenta la desconfianza que sus padres le tenían a su novio. Ahora puede ver fácilmente que ellos tenían la razón desde el principio, y que usted debió haberles hecho caso. Sucede lo mismo con Dios. Con frecuencia, no es sino hasta que ya hemos tomado decisiones equivocadas y estamos sufriendo consecuencias indeseables que estamos al fin dispuestos a aprovechar su ayuda. Gracias a Dios, Él está tan dispuesto a perdonarla y a apoyarla a usted como lo han estado sus padres....

»Que Dios la guíe y la proteja,

»Linda y Carlos Rey.»

El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se pulsa el enlace en www.conciencia.net que dice: «Caso de la semana», y luego el enlace que dice: «Caso 49».



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Un Mensaje a la Conciencia - 14 oct 2009

>> miércoles, 14 de octubre de 2009

14 oct 09

«ME TRAICIONÓ MI MEJOR AMIGO»
por el Hermano Pablo

El perro, un pastor alemán, gruñó amenazante. Bajó la mandíbula y mostró sus caninos. Luego se echó, inmóvil, y clavó la mirada en los intrusos. Eran policías de Sicilia, Italia, y ellos consideraron extraña esa reacción del animal.

Sospechando algo, inmovilizaron al perro y descubrieron que se había echado sobre una pequeña puerta trampa. Era la entrada al refugio secreto de Giuseppe Pulvirenti, el segundo jefe de la mafia siciliana, que llevaba prófugo diez años. La acción del perro descubrió al prófugo.

«Me traicionó mi mejor amigo» fueron, después, las palabras de Giuseppe.

«Me traicionó mi mejor amigo.» ¡Qué palabras trágicas! No puede haber mayor dolor que ser traicionado por un amigo. Muchos han llegado al extremo de contemplar el suicidio por la traición de un amigo. Y sin embargo, ¿quiénes son los que más nos traicionan a nosotros? Somos nosotros mismos.

Un hombre llevaba una vida muy descuidada. Era deshonesto. No hacía sus negocios con integridad. Ganaba mucho pero con engaño. Y era descuidado en pagar sus deudas. Quizá pensó que nadie lo descubriría. O quizá se acostumbró tanto a la deshonra que ni cuenta se daba de su impudencia.

Un día se le ofreció la oportunidad de comprar una propiedad. Tenía más que suficiente para la cuota inicial, así que comenzó el trámite. Pero cuando la casa de préstamos hizo un análisis de sus cuentas, le negó el crédito. Él resultó ser su propio traidor. Bien pudo haber dicho: «Me traicionó mi mejor amigo.»

La única manera de salvarnos de nuestra propia traición es vivir en total y absoluta integridad. Eso quiere decir nunca mentir, nunca robar, nunca engañar, nunca ser deshonesto, nunca quebrantar ninguna ley. Y si algún día falláramos en uno de estos puntos, lo confesaríamos de inmediato. Sólo así podemos estar seguros de nunca ser nuestro propio traidor.

Todos podemos llevar una vida tal si vivimos según las normas morales de Dios. El día en que todo el mundo viva conforme al Decálogo de Moisés, sin nunca quebrantar ninguno de sus mandamientos, habrá paz en el mundo. Mientras eso no ocurra, no habrá paz.

Sin embargo, esa paz puede ser nuestra si le damos entrada a Dios en nuestro corazón. Esa, por cierto, es la fórmula para evitar traicionarnos a nosotros mismos. No nos sigamos traicionando. Seamos más bien nuestro mejor amigo al hacernos amigos de Dios. Él nos espera con brazos abiertos. Seamos cada uno nuestro mejor amigo.

 

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Un Mensaje a la Conciencia - 13 oct 2009

>> martes, 13 de octubre de 2009

13 oct 09

EL ÚLTIMO ABISMO
por el Hermano Pablo

El poema fue creación de un alma juvenil, confundida y traspasada de problemas. «Tinieblas —dice el primer verso—, vengan y llévenme al último abismo, donde el dolor y el odio, y la ira y la guerra, ya no queman más.»

Y siguiendo ese mismo tono, la poesía, compuesta de versos graves y tristes, termina con: «El amor ha llegado a ser mi enemigo; la amistad se ha vuelto burla; y la esperanza, mi prisión.» Así concluyó Elisabeth Garrison, de dieciséis años de edad, su poema. Su dolor, expresado en verso, explica el crimen que acababa de cometer. Elisabeth Garrison acababa de matar a su madre.

El alma del poeta se conmueve con las emociones más extremas. Ve la vida con ojos penetrantes, y reacciona de modo diferente al común entre los mortales.

Elisabeth no se llevaba bien con su madre. Las dos nunca se habían entendido, y a los dieciséis años de edad, en medio de la desesperación, Elisabeth mató a su madre. Inmediatamente después, todavía en su cuarto, la joven compuso esos versos. En ellos pedía que se le llevara al «abismo final, donde el dolor cesa. Porque —¡y qué expresión de una muchacha de apenas dieciséis años de edad!— el amor ha llegado a ser mi enemigo; la amistad se ha vuelto burla; y la esperanza, mi prisión.»

Ante esto nos preguntamos: ¿A qué profundidad de dolor, de desesperanza, habrá llegado la persona que dice que el amor es su enemigo, y que luego mata al ser más querido que tiene? Llegar a ese extremo es lo más desastroso que el ser humano pueda conocer. Y sin embargo hay muchas personas que han caído en ese abismo.

Cuando el dolor se vuelve insoportable, cuando la desesperación nos ahoga, ese es el momento de clamar: «¡Señor, te necesito; por favor, ayúdame!»

El salmista David sufrió, así también, sus momentos de angustia. Escuchemos uno de sus clamores: «¡Sálvame, Señor mi Dios, porque en ti busco refugio! ¡Líbrame de todos mis perseguidores! De lo contrario, me devorarán como leones; me despedazarán, y no habrá quien me libre.» Con esa ansiedad comienza David el Salmo 7, pero concluye con optimismo: «Mi escudo está en Dios, que salva a los de corazón recto... ¡Alabaré al Señor por su justicia! ¡Al nombre del Señor altísimo cantaré salmos!»

Aprendamos del salmista que siempre podemos encontrar refugio en Dios. Cuando todo en esta vida nos consume, siempre queda Dios. Y con tal que lo busquemos con toda sinceridad, Él siempre nos responderá. Pongamos nuestra confianza en Dios. Él jamás nos defraudará.


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Un Mensaje a la Conciencia - 12 oct 2009

>> lunes, 12 de octubre de 2009



12 oct 09

«PLEGARIA AL AMANECER»
por Carlos Rey

Ya visible el alba, los marineros que acompañaron a Cristóbal Colón en su primer viaje se dispusieron a rezar la «Plegaria al amanecer», como lo habían venido haciendo cada madrugada, presididos por el Almirante. Pero esta vez sería especial, pues pasaría a la historia como la primera oración en grupo pronunciada en el Nuevo Mundo. De ahí que la citara el Papa Juan Pablo II cuatrocientos noventa y dos años más tarde, en la conclusión de su discurso a los obispos del CELAM el 12 de octubre de 1984 en el Estadio Olímpico de Santo Domingo, relativamente cerca del lugar en que se encontraba la famosa flotilla española aquel 12 de octubre de 1492. He aquí la plegaria de los navegantes de Colón, citada por el papa:
Bendita sea la luz
y la Santa Vera Cruz
y el Señor de la verdad
y la Santa Trinidad.
Bendita sea el alba
y el Señor que nos la manda.
Bendito sea el día
y el Señor que nos lo envía. Amén.1
La pregunta que no han dejado de hacer los historiadores es: ¿Fue realmente bendito el amanecer de ese día? Según la «Opinión» de La Prensa de San Pedro Sula, autodenominado el diario independiente de mayor circulación en Honduras, «Mucho se ha escrito a lo largo de más de quinientos años que nos separan de aquella mañana del 12 de octubre.... La conmemoración del Día de la Hispanidad, Día de la Raza, nos recuerda aquella fecha histórica....
»La conquista, la colonia y el período de independencia han sido temas de numerosos estudios e investigaciones, muchos de ellos ensalzando la labor de quienes trasplantaron la cultura occidental y numerosos también vituperando y condenando los hechos violentos de quienes consagraron una vez más el dicho romano: "Vine, vi y vencí".
»El hallazgo de las nuevas tierras representó para Europa no sólo alivio en una de sus más graves crisis, sino la fuente de riquezas.... Desde entonces Europa mira hacia la utopía que significó, para muchos, el hallazgo de Cristóbal Colón....
»Recordando aquellos años de la colonia y el permanente flujo de europeos hacia América, el historiador Germán Arciniegas destaca que todo el que no podía vivir en Europa "se venía a la Utopía...."»2, es decir, a un nuevo mundo ideal.
¡Qué bueno sería que nosotros, a diferencia de los descubridores españoles, descubriéramos un nuevo mundo de riquezas espirituales y no materiales! Lo cierto es que si buscamos el reino de Dios y su justicia3 en vez del reino de El Dorado y su injusticia, comprobaremos que «la vida de una persona no depende de la abundancia de sus bienes»,4 tal y como lo afirmó Jesucristo mismo. Y algún día no muy lejano, en vez de divisar tierra, como los navegantes de Colón, divisaremos la verdadera utopía que es el cielo, y diremos: «¡Bendito sea este día y el Señor que nos lo envía! Amén.»

Bibliografia:

1
<http://www.rcp.net.pe/IAL/vm/bec/etexts/coor-e.htm> 16 jun. 2001.
2
«Día de la Raza», La Prensa on the Web, No. 192, San Pedro Sula: 12 octubre 1996 <http://www.laprensahn.com/opinarc/9610/o12001.htm> 16 jun. 2001.
3
Mt 6:33
4
Lc 12:15

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Un Mensaje a la Conciencia - 10 oct 2009

>> sábado, 10 de octubre de 2009

10 oct 09

UN CORAZÓN COMPAÑERO
por el Hermano Pablo

Andaba en busca de un corazón, y en esa búsqueda viajó de Honolulu, Hawai, hasta Los Ángeles, California. Buscaba un corazón que fuera afín al suyo, adaptable a su misma sangre. La necesidad era urgente porque su corazón ya no funcionaba como debía. Se trataba de Jason Pacheco, un niño de dos años de edad. El pequeño sufría un mal congénito. El corazón se le moría dentro de él. Y si no se hallaba otro para el trasplante, Jason de seguro fallecería.

Desde aquel primer trasplante de corazón algunas décadas atrás, la ciencia de los trasplantes ha progresado de manera asombrosa. Miles de vidas han sido rescatadas de las fauces de la muerte gracias a un trasplante.

En el caso de Jason, el corazón tenía que ser, más o menos, de su misma edad, es decir, de unos dos años, y tenía que ser de su mismo tipo de sangre. La raza del donante y el color de su piel no importaban, pero sí tenía que ser un corazón compatible, que se adaptara al cuerpo de Jason, y tenía que ser implantado en su pecho a tiempo. Desgraciadamente Jason no resistió la espera.

Al igual que Jason, aunque no en el sentido físico, todos necesitamos un corazón compañero. Un corazón que simpatice con nosotros, que tenga nuestros mismos sentimientos e ideales, y especialmente nuestra misma fe. Un corazón que no sólo sea compatible, sino que nos ame. Que nos ame con un amor eterno.

Permítame, joven, señorita, dirigirme, hoy, específicamente a usted. Quizá usted está, hoy mismo, en busca de un corazón. La primera atracción al sexo opuesto es una atracción física, y esto es completamente normal. Pero en eso, precisamente, consiste el engaño. Es que la atracción física, sola, no es suficiente para asegurar largos años de matrimonio feliz.

Cuando se case, tenga por seguro que hay por lo menos tres elementos necesarios para un largo y feliz matrimonio. Primero, no sólo ame el cuerpo de su cónyuge, sino también su alma, su corazón, su ser entero. Esa clase de amor asegura la absoluta y eterna fidelidad. Segundo, acepte a su pareja tal cual es. No trate de cambiar a su cónyuge. Esa linda persona que es su pareja será como es, por toda la vida.

Tercero, ríndase de modo absoluto, junto con su cónyuge, al señorío de Cristo. El egoísmo, que es el mayor destructor de matrimonios, no prevalece cuando Cristo es Dueño absoluto. Asegure el éxito de su matrimonio comenzando con Cristo en su corazón. La motivación espiritual es el estímulo más fuerte de esta vida.

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Carta de Dios: Para Ti

>> viernes, 9 de octubre de 2009


Amado hijo/a,

Puede ser que tú no me conozcas, pero Yo sé todo acerca de ti ... Sal.139:1

Yo sé cuándo te sientas y cuándo te levantas ... Salmo 139:2

Todos tus caminos me son conocidos ... Salmos 139:3

Conozco cuántos cabellos hay en tu cabeza ... Mateo 10:30

Pues fuiste hecho/a a mi imagen ... Génesis 1:27

Te conocí desde antes que fueses concebido/a ... Jeremías 1:4-5

Te escogí cuando planifiqué la creación ... Efesios 1:11

Tú no fuiste un error; todos tus días están escritos en mi Libro ... Sal.139:15

Fuiste hecho/a maravillosamente ... Salmo 139:1

Yo te formé en el vientre de tu madre ... Salmo 139:13

Te saqué de las entrañas de tu madre el día en que naciste ... Salmo 71:6

He sido mal presentado por los que no me conocen ... Juan 8:41-44

Yo no estoy lejos ni enojado; soy la completa expresión del amor, manifestado en mi Hijo, Jesús ... 1 Juan 4:9

Es mi deseo amarte, simplemente, porque fuiste creado para ser mi hijo/a y Yo ser tu Padre ... 1 Juan 3:1

Yo te ofrezco más de lo que tus padres te han dado o te darían jamás.  Mt.7:11

Porque Yo soy el Padre perfecto ... Mateo 5:48

Toda buena dádiva que recibes procede de Mí ... Santiago 1:17

Yo soy tu Proveedor y suplo todas tus necesidades ... Mateo 6:31-33

Mi plan para tu futuro está lleno de esperanza ... Jeremías 29:11

Porque te amo con amor eterno ... Jeremías 31:3

Mis pensamientos hacia ti son incontables, como la arena del mar. Sal.139:17

Yo estoy en medio de ti y te salvaré; me gozaré sobre ti con alegría.  Sof.3:17

Nunca dejaré de hacerte bien ... Jeremías 32:40

Si oyes mi palabra y la guardas, serás mi especial tesoro ... Éxodo 19:5

Deseo plantarte con todo mi corazón y con toda mi alma ... Jeremías 32:41

Deseo mostrarte cosas grandes y maravillosas ... Jeremías 33:3

Si me buscas con todo el corazón, me encontrarás ... Deuteronomio 4:29

Deléitate en mí y Yo te concederé los deseos de tu corazón ... Salmos 37:4

Porque Yo soy el que pongo en ti el querer como el hacer ... Filipenses 2:13

Soy poderoso para hacer en ti mucho más de lo que tú te imaginas ... Ef. 3:20

Yo soy tu gran Consolador ... 2 Tesalonicenses 2:16-17

Soy el Padre que te consuela en todas tus tribulaciones ... Salmos 46:1

Yo estoy cerca de ti cuando tu corazón está quebrantado ... Salmos 34:18

Como el pastor carga su oveja, Yo te he llevado cerca de mi corazón. Is.40:11

Un día quitaré toda lágrima de tus ojos y todo el dolor que has sufrido en la tierra ... Apoc. 21:4

Yo te amo tanto, que envié a mi Hijo, Jesús, para que tengas vida eterna. Jn.3:16

Porque en Jesús es revelado mi amor por ti ... Romanos 5:8

Él es la representación exacta de mi ser ... Juan 14:7-9

Él vino a demostrarte que Yo estoy por ti, no contra ti ... Romanos 8:31

Y para decirte que no me acordaré más de tus pecados ... Hebreos 10:17

Jesús murió para que tú te reconciliaras conmigo ... Romanos 5:1

Su muerte fue la máxima expresión de mi amor por ti ... 1 Juan 4:10

Yo lo di todo por ganar tu amor ... Romanos 8:32

Ven a casa y celebraré la fiesta más grande que el cielo haya visto jamás ... Lucas 15:7

Yo siempre he sido y siempre seré .. Padre ... Mateo 6:9

Mi pregunta para ti es ... ¿Quieres ser mi hijo/a? ... Juan 1:12-13

Estoy con los brazos abiertos esperando por ti ... Lucas 15:20

Solo tienes que recibir a mi Hijo, Jesús, en tu corazón ... Juan 1:12



                                                         Con todo mi amor,
                                                                                      tu Padre Celestial



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